Cuando éramos menores, teníamos televisión por cable contratada. De dicho modo, los recuerdos más cómodos de mi infancia era estar despiertos con mi papá a las siete de la mañana, con las pijamas y una cobija grande cubriéndonos las piernas, sentados en el sofá y viendo en Golden las películas de Dragon Ball Z.
Pero uno de los canales que más nos gustaba era Much Music. Era como un MTV pero de artistas latinoamericanos. De ahí descubrimos música muy genial como a los Aterciopelados, la versión de Shima Uta de Alfredo Casero, entre otras joyitas.
Uno de los grupos que se me quedó más en la cabeza fue justamente Aterciopelados, banda colombiana que a fecha de hoy sigue activa, dando conciertos y toda la cosa. Sus canciones son divertidas, agradables de escuchar y la voz de Adriana, la vocalista también es muy agradable.
Sin embargo, la canción que siempre me dio curiosidad sobre su letra cuando era niña, era Rompecabezas. La encontraba muy críptica a lo que se refería, y me era casi imposible empatizar con ella, aun así siempre la tuve en mente hasta años recientes.
Fue entonces que recientemente también me la he encontrado de nuevo, pues mientras trabajo, pongo a veces música aleatoria en YouTube me devolvió al repertorio de Aterciopelados, escuchar El Álbum, Bolero Falaz, entre otras de nuevo fue grato. Eso hasta volver a reproducir Rompecabezas.
Así pues, tras tantas cosas vividas, que pude entender por fin la letra de la canción. Dolió por un momento, hasta llegar el coro.
«Empiezo una nueva vida, un rompecabezas que tendré que armar lejos, lejos de su influjo»
Me pongo a pensar de nuevo, en las cosas que me han pasado, en las que me han afectado. El infierno que he vivido, el cielo que me ha acogido en veces. ¿Valieron la pena todas estas cosas? Posiblemente, porque dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. Eso a veces no es cierto, pero definitivamente no te mata, aunque en momentos uno quisiera que sí.
Aun así, sobrevivimos, y aprendemos que ya somos más fuertes de lo que creíamos. Supongo que es parte de lo que llaman "el indomable espíritu humano". Y sí, a veces no queda más que empezar desde cero, lejos de la «zona cero», lejos de quienes nos perjudicaron hasta el punto de casi matarnos.
Pero nada, a veces quisiera regresar a ese tiempo donde solamente me sentaba a ver videos musicales en Much Music. Cuando el dolor todavía no llegaba.
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